Cuando se camina por su ribera, en lugares y momentos diferentes, el río nos habla de forma desigual, el sonido de su corriente, la profundidad de su caudal, la transparencia de sus aguas. Tiene su propio idioma.

 

La fisonomía del río no es inamovible, se adapta y evoluciona. Estas alteraciones han transformado su paisaje visual, su color, y manifiesta la integración del hombre con la naturaleza.

 

También es una ruta para conectarse con la gente que vive junto a él. Para los ribereños, el ríoha formado parte sustancial de sus costumbres, su gastronomía y, hasta hace no mucho, también de su economía. A pesar de las restricciones, continúan manteniendo una estrecha relación.

 

La vinculación del Sella con la pesca se remonta a cientos de años. En torno a él, a lo largo del tiempo, se han construido acontecimientos y almacenado vivencias. 

 

El número de salmones capturados se ha reducido considerablemente en las últimas temporadas. El debate sobre la disminución sufrida no logra cambiar la tendencia del que fuera el principal rio salmonero de Asturias.