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UN RIO PROFUNDO

Para los ribereños el Sella ha formado parte sustancial de sus costumbres, su gastronomía y, hasta hace no muchos años, también de su economía. La fisonomía del río no es inamovible, se adapta y evoluciona. Estas alteraciones han transformado su paisaje visual y manifiesta la complicidad del Sella con la pesca.

Cuando se camina por su ribera, en lugares y momentos diferentes, el río nos habla de forma desigual, el sonido de su corriente, la profundidad de su caudal, la transparencia de sus aguas ... Tiene su propia vida como el Ganges de Jean Renoir. También es una ruta, como el Mississippi de Alec Soth, para conectarse con la gente que vive junto al río. Se trata de un río de verdad y merece, como señalaba Inge Morath del Danubio, el nombre y la consideración y respeto que un gran río recibe.

 

El Sella es grande en historia. La vinculación del río Sella con la pesca del salmón se remonta a cientos de años donde los monasterios y palacios contaban con ciertos privilegios. A finales de los años sesenta del siglo pasado se pescaban en el Principado de Asturias alrededor de 7.000 salmones que comercializaban al resto de España. En nuestros días, sin embargo, el número de capturas se ha reducido considerablemente.

 

Los ribereños continúan manteniendo una estrecha relación con el río. Su forma de entender el rio, aprendida y transmitida a lo largo de generaciones, sigue hoy vigente. ¿Perdurará su conocimiento profundo?